Château de Chenonceau de The-tml
Los puentes no pertenecen a la tierra, ni al agua, ni al cielo. Son la expresión de un deseo de unir mundos. Un territorio en donde no podemos permanecer, sino siempre transitar.
Desde uno de los más bellos puentes de ParÃs, observaba cómo se divertÃa el sol con el Sena mientras, a ambas márgenes del rÃo, la ciudad corrÃa, gritaba y trabajaba al ritmo de una orquesta de voces y bocinas. Por horas me entretuve tratando de contestar la pregunta ¿cuál es la esencia de los puentes?.
Rememoré todos los puentes donde habÃa estado y las sensaciones que probé sobre ellos. Evoqué cientos de historias literarias y cinematográficas que transcurren sobre puentes. La inquietud continuó al regreso. Investigué sobre los puentes más asombrosos del mundo. Pero en uno de mis viajes posteriores hallé al más romántico de los puentes, que inusitadamente, también es un castillo, el poético Château de Chenonceau.
