26 May. 2008 | Archivado en Miscelanea
“Arcada de la Porta” por Sebastiá Giralt
Cuando la arquitectura, con su lenguaje de formas y silencios espaciales, es capaz de comunicar el espÃritu del hombre o la civilización que la ha creado, alcanza la categorÃa de arte.
A todo aquel que se sitúe bajo el cielo estalactÃtico de la Mezquita Shah de Isfahán le será casi imposible evitar sentirse dentro de una de las obras de arte más fascinantes de todos los tiempos. Además de la conmovedora armonÃa de sus complejÃsimas formas y su distinguida paleta cromática, este espacio arquitectónico posee la virtud de maravillar, sorprender, provocar fascinación a quienes ingresan en él.
