Allà por el año 2500 a.C., parece ser que un pueblo conoció la felicidad. Aún sigue siendo un misterio para los arqueólogos e historiadores el porqué de la presunta dicha y alegrÃa que transmiten las huellas de los primitivos habitantes de la isla de Creta, en Grecia.
Bellas mujeres de pechos desnudos, palacios y habitaciones adornadas con delfines, flores y pájaros, escenas de abundancia y fiesta, jarrones decorados con mágicos habitantes del mar: son instantáneas de un pueblo feliz que vivÃa sin murallas en armonÃa con la naturaleza.
Al visitar la isla de Creta y el palacio de Cnosos, por un instante el enigma parece resolverse: quién puede no ser feliz en esta isla de arenas finas visitada por brisas amables y el más bello de los mares. Sin embargo, existen muchas teorÃas al respecto, por demás interesantes.
