12 Jun. 2008 | Archivado en Africa, América, GastronomÃa, Guias, Miscelanea, Relatos
Al llegar a Cartago invade al visitante una sensación peculiar: sentirse en una grandiosa ciudad del pasado, aunque su horizonte no esté recortado por restos de colosales monumentos de piedra, gloriosos arcos o suntuosos palacios como en otras ruinas de ciudades antiguas.
Cartago es hoy una ciudad de fragmentos, de ausencias: desnudos muros, montÃculos de piedra y trozos de gigantes columnas son hilachas del pasado que, sin embargo, logran transmitir con poderosa fuerza el espÃritu de una ciudad construida y arrasada una y otra vez, erigida sobre las ruinas de las ambiciones y los anhelos de los pueblos que intentaron en vano apoderarse de ella por siempre.
