Amanece en el Desierto del Sahara. Sol, cielo y viento son los protagonistas de infinitas extensiones de arena, recortadas drásticamente por una lÃnea de camellos, la sorpresa de un oasis o los vibrantes colores de los habitantes del desierto.
Son los ingredientes de una atmósfera que invita a la fantasÃa. Más que en cualquier otro sitio, el aire se convierte en un elemento palpable, producto de la alquimia entre el calor, la arena, el viento y el sol.
Además de ser el sueño dorado de incontables viajeros y un destino elegido por aquellos que buscan el exotismo, el Desierto del Sahara, en su desnudez, es un mundo complejo y sugestivo que impacta a los habitantes de las ciudades pues los obliga a entrar en Ãntimo contacto con la fuerza de los elementos naturales.
